Trinidad y Tobago reconoce a Delcy Rodríguez y enviará delegación para negociar gas
La prioridad para Trinidad y Tobago es asegurar que la infraestructura energética de la isla pueda conectarse con los yacimientos venezolanos para aliviar la caída en su producción local de gas
El Gobierno de Trinidad y Tobago oficializó este viernes 10 de abril el reconocimiento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela. El anuncio, realizado por el ministro de Relaciones Exteriores trinitense, Sean Sobers, pone fin a meses de ambigüedad diplomática y despeja el camino para el envío de una misión de alto nivel a Caracas con el objetivo de reactivar acuerdos estratégicos sobre hidrocarburos.
Sobers afirmó que los lazos bilaterales muestran una mejoría progresiva, a pesar de que la primera ministra Kamla Persad-Bissessar mantiene el estatus de persona non grata por parte del Congreso venezolano. La diplomacia de Trinidad y Tobago busca separar las tensiones políticas de la necesidad de asegurar recursos energéticos compartidos que son vitales para su economía.
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La delegación diplomática, que incluirá al ministro de Energía, Roodal Moonilal, centrará sus conversaciones en el desarrollo de proyectos clave como el campo de gas Dragon y el yacimiento transfronterizo Loran-Manatee.
Persad-Bissessar señaló que su administración trabaja con socios internacionales, incluyendo a Washington, para garantizar que Trinidad y Tobago reciba una «parte justa» de los recursos gestionados a través de la Compañía Nacional de Gas (NGC).
El proyecto Dragon, situado en aguas venezolanas, ha sufrido múltiples retrasos debido a las sanciones previas y a la inestabilidad geopolítica. Sin embargo, la actual normalización de relaciones entre Caracas y Washington parece haber facilitado el cambio de postura de Puerto España, que ahora apuesta por una cooperación pragmática similar a la mantenida durante la década pasada.
La relación entre ambos países se había tornado hostil desde 2025, cuando la administración de Persad-Bissessar se alineó con los intereses de seguridad regional de Estados Unidos. No obstante, la crisis energética global y la necesidad de alimentar su producción de gas natural licuado han forzado este acercamiento con la directiva venezolana tras los eventos de principios de año.
El Congreso venezolano aún debate el levantamiento de las restricciones contra la primera ministra trinitense, un paso que se considera fundamental para una normalización completa.
Por el momento, la prioridad para Puerto España es asegurar que la infraestructura energética de la isla pueda conectarse con los yacimientos venezolanos para aliviar la caída en su producción local de gas.
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