Medianálisis: 44% de las periodistas ha sufrido acoso sexual en su trabajo
El estudio de Medianálisis detalla que las agresiones verbales y el acoso digital son las formas más comunes de violencia, seguidas por el acoso físico y la coerción sexual. Los responsables directos suelen ser colegas y superiores jerárquicos, aunque también destaca la incidencia de fuentes informativas y funcionarios públicos
El 44,2% de las periodistas y estudiantes de Comunicación Social afirmó haber sido víctima de acoso sexual laboral y un 13,2% adicional manifestó no estar segura, lo que eleva a 57,4% el porcentaje de mujeres que han vivido o dudan haber vivido estas situaciones. Así lo reveló la Guía y Ruta de Prevención, Autocuidado y Actuación para mujeres periodistas y estudiantes de comunicación social en Venezuela en casos de acoso sexual laboral, elaborado por Medianálisis.
El documento ofrece herramientas concretas para identificar, prevenir y actuar ante una de las violencias más extendidas en el ejercicio periodístico venezolano. Para su elaboración se llevó a cabo una encuesta cuanti-cualitativa aplicada a 129 mujeres periodistas y estudiantes de comunicación social de 22 estados del país y el Distrito Capital, entre el 19 y el 29 de enero de 2026. Esta fue complementada con una revisión exhaustiva de leyes, protocolos y guías internacionales.
La guía actualiza y amplía el diagnóstico realizado en 2021 por Medianálisis junto a la Red de Periodistas Venezolanas, cuando ya se advertía que el 45% de las encuestadas había sufrido acoso, hostigamiento o agresión sexual en su trabajo.
La muestra son en su mayoría mujeres profesionales con más de diez años de experiencia (50,4%), que trabajan principalmente en medios digitales (46,5%) y en condiciones de precariedad: el 43,4% es freelance. Apenas el 5,4% ocupa cargos directivos y el 3,9% está en jefaturas de redacción.
La mayoría de las agresiones registradas en el estudio de Medianálisis son de tipo verbal o no verbal (40,3% las han experimentado más de una vez), seguidas por el acoso en línea (33,3%), el acoso físico (26%) y la coerción sexual a cambio de beneficios laborales o información (12,4%). Los agresores más frecuentes son superiores jerárquicos y colegas del mismo rango (28% cada uno), aunque también figuran fuentes informativas (21%), audiencia en redes (10%) y funcionarios policiales o militares (9%).
El documento incluye además un análisis detallado de la violencia digital, que ha escalado con el uso de herramientas de inteligencia artificial: el 70 % de las mujeres defensoras, activistas y periodistas a nivel global ha sufrido ataques en línea, mientras que el 41% reportó daños físicos offline vinculados a esas agresiones.
En un contexto de alta precariedad laboral y nula respuesta institucional, muchas mujeres optan por el silencio: el 34% de las víctimas no contó el hecho a nadie y el 24% buscó apoyo, pero le fue negado. Sólo cinco encuestadas recibieron respaldo de superiores y una de instituciones estatales, de acuerdo con Meganálisis.
Ante este panorama, el documento de Medianálisis establece una ruta de acción para reconocer conductas violentas, que van desde comentarios sobre el cuerpo hasta chantaje sexual, en la redacción y coberturas en calle. La ruta se complementa con un checklist de 24 ítems de autocuidado y protección que las usuarias pueden marcar para autoevaluar su nivel de preparación.
En caso de agresión, Medianálisis establece un ABC con cuatro principios clave: el acoso nunca es culpa de la víctima, no hay que aislarse, la seguridad personal es es prioridad y es imperativo documentar todo para sostener denuncias internas o legales. Asimismo, este apartado explica el impacto psicosocial del trauma y propone redes de apoyo entre pares, protocolos de seguridad en campo y la ruta de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) del UNFPA.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





