La Conversa con la Luz | Reconstruir sus vidas sin dejar de buscar: el reto de víctimas
Entre la búsqueda de desaparecidos, la pérdida de sus hogares y la falta de institucionalidad, Venezuela continúa enfrentando los efectos de los dos sismos
Autor: Yorman Guaje
Un mes después de los sismos del 24 de junio la emergencia ha dejado al descubierto distintas realidades. Mientras algunas familias continúan buscando entre los escombros a sus seres queridos, con la esperanza de recuperar sus cuerpos y darles sepultura, otras intentan rehacer sus vidas en medio de las pérdidas.
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La emergencia continúa para quienes deben decidir qué hacer con sus viviendas afectadas: reconstruirlas o demolerlas. Ambas opciones suponen una carga difícil de asumir.
Entre la búsqueda de desaparecidos, la pérdida de sus hogares y la falta de institucionalidad, fueron algunos de los temas que se abordaron en La Conversa de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) con La Luz, de este viernes 24 de julio, en el que participaron Ronna Rísquez, coordinadora de ARI; César Batiz, director de El Pitazo; Víctor Amaya, director de TalCual y Luis Ernesto Blanco, director de Runrunes.
En la edición del programa titulado “En Vargas, las historias de abandono institucional no cesan a un mes de la tragedia”, los invitados Feliciano de Santis, geólogo y presidente de la Sociedad Venezolana de Geología, y Esteban Tenreiro, ingeniero estructural, analizaron los efectos del doble sismo que ocasionaron severos daños en La Guaira y qué elementos son necesarios considerar antes de demoler una edificación.
A continuación 4 claves para entender el doble sismo y qué evaluar antes de demoler una vivienda:
- El alto nivel freático del suelo amplificó el daño
Feliciano de Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geología, advirtió que el nivel freático (cantidad de agua subterránea) está muy cerca de la superficie. De acuerdo a un reportaje de Runrunes, esta reserva de agua se ubica entre cinco y diez metros de profundidad.
El geólogo explicó que esta condición debe ser tomada en cuenta al analizar el impacto de los terremotos, debido a que contribuyó a la amplificación de las ondas sísmicas y, en consecuencia, aumentó los daños.
“La licuación no se puede dar sin niveles freáticos altos. La licuación es un fenómeno que pertenece al rango de sedimentos saturados de agua, donde el nivel freático está por encima. Además son sedimentos sueltos, de baja densidad. Y que cuando ocurre la remesía sísmica, simplemente tratan de densificarse. Un efecto así como lo que hacemos en casa cuando llenamos un pote de azúcar o de café y le damos golpecitos para que baje. Exactamente sucede con el suelo. Él trata de ganar densidad, pero como está saturado de agua, sencillamente comienza a presurizarse el agua muchísimo hasta que esa presión excede la propia capacidad del suelo y, automáticamente, como un proceso incluso mágico, lo licúa, lo convierte en líquido. Y a partir de ese momento, prácticamente todo lo que esté allá arriba no va a tener ninguna capacidad de soporte”, explicó el especialista.
- Las construcciones deben tomar en cuenta las condiciones del suelo
De Santis subrayó que se pueden construir nuevamente edificaciones en las zonas afectadas. Sin embargo, las mismas se deben hacer valorando las condiciones del suelo, que las haga seguras, lo que necesitaría inversión. Por el contrario, no recomienda que se construyan viviendas de interés social.
“Yo no recomiendo que viviendas de interés social vayan a ese sitio por un tema de encarecimiento. En ese terreno se puede ir a los dos extremos. O le vas a las densidades y dedicas eso a caminerías, parques, canchas o te vas a edificios de envergadura. De que se puede construir, se puede construir. En eso me han acompañado todos los expertos que han venido de afuera. Pero una cosa es el poder y otra cosa es la factibilidad en función del uso que se le va a dar a esos terrenos. Por otro lado, no hay que olvidar que independientemente del sismo, cuando tú construyes edificaciones muy pegadas a la línea de costa, su mantenimiento se incrementa notablemente. Es algo que hay que tomarlo en cuenta también”, dijo.
- “La amenaza sísmica no tiene que ser tragedia”
Para el presidente de la Sociedad Venezolana de Geología, la crisis multidimensional que atraviesa Venezuela ha debilitado la capacidad de respuesta del Estado y ha aumentado la vulnerabilidad de la población frente a los efectos del desastre natural.
“Soy del equipo que considera que la amenaza sísmica no tiene por qué ser tragedia. No obstante, nosotros tenemos unas realidades particulares. Venimos arrastrando una crisis económica pavorosa, desequilibrios políticos pavorosos, y todo eso ha significado demasiadas vulnerabilidades de todo tipo, no solamente en el diseño estructural, sino en la pérdida de recursos humanos, en la pérdida de la institucionalidad, en la pérdida a veces del norte como sociedad”, indicó.
- Evalúa el daño antes de demoler
Esteban Tenreiro, ingeniero estructural y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), participó como invitado en La Conversa con La Luz. Durante el programa explicó que ha acompañado, desde su área de especialización, a la Comisión Presidencial de Habitabilidad, Vivienda e Infraestructura, creada por el gobierno de Delcy Rodríguez para evaluar las condiciones de los inmuebles afectados por los terremotos.
En el proceso de inspección, la comisión ha implementado un sistema de clasificación por colores: el verde identifica las edificaciones habitables; el amarillo, aquellas con riesgos moderados; y el rojo, los inmuebles que presentan daños estructurales graves. Sin embargo, Tenreiro aclaró que una clasificación en rojo no implica necesariamente que el edificio deba ser demolido.
El especialista recomendó a los propietarios solicitar la evaluación de distintos profesionales antes de decidir entre reparar o demoler una vivienda. Señaló que cada estructura debe analizarse de manera individual para determinar el alcance de los daños y la viabilidad de su recuperación, sobre todo desde lo económico.
“Cuando estamos hablando de estructuras clasificadas como rojo, sin duda requiere de un especialista patólogo que identifique de manera muy clara cómo se hace el proyecto de reparación y cuántos son los costos. Y además esto requiere de un estudio profundo. Lo ideal es que la intervención no sea con la primera consulta. Cuando tienes etiqueta roja es positivo que la gente (consulte con diversos especialistas)”.
En el programa también participaron periodistas de los medios que integran la Alianza Rebelde Investiga (ARI) y de Efecto Cocuyo, quienes permanecen desplegados en las zonas afectadas, entre ellos Reynaldo Mozo, Mayreth Casanova, Roison Figuera, Nadeska Noriega, María Víctoria Fermin y Adriana Nuñez de Monitor de Víctimas.
Desde la urbanización Caribe, en La Guaira, Reynaldo Mozo, periodista de Efecto Cocuyo, informó que varias familias continúan buscando a sus seres queridos. Sobre el balance de la emergencia, señaló que, según cifras oficiales, al menos 107 campamentos provisionales han sido instalados en el país y albergan a unas 23.000 familias.
Mozo también recogió denuncias de habitantes sobre la ausencia de un plan para garantizar servicios básicos, como el suministro de agua y la recolección de desechos sólidos. Además, residentes reportaron saqueos en parroquias como Catia La Mar, Caraballeda y Urimare.
El alquiler de maquinaria pesada para la remoción de escombros por parte de familiares para rescatar los cadáveres de sus seres queridos también es un factor común en las zonas afectadas.
Gloria Rey, residente del conjunto Bahía Mar, denunció que los vecinos tuvieron que reunir 20.000 dólares para contratar maquinaria pesada y retirar los escombros ante la falta de apoyo de las autoridades nacionales. “Se ha pedido ayuda por todos los medios, pero hasta ahora no hemos recibido nada”, afirmó.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





