Gremios merideños retoman las calles: «Sin salario no se puede trabajar»
Líderes gremiales y autoridades universitarias coincidieron en que la lucha no cesará hasta que las normas contractuales dejen de ser «letra muerta»
Aseret Ramírez
Este jueves 12 de marzo, la Intersindical de Mérida, una coalición que agrupa a diversos gremios y sindicatos del sector público, protagonizó una concentración para denunciar la precariedad laboral y exigir al Ejecutivo Nacional una respuesta inmediata a sus demandas socioeconómicas, con exigencias claras: salario, salud y prestaciones.
El objetivo de la protesta es la exigencia de salarios justos y dignos, la actualización del cestaticket y el pago de las prestaciones sociales. Asimismo, los manifestantes reclamaron la reactivación urgente del servicio de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM), un beneficio crítico para la estabilidad de los trabajadores.
Entre consignas como «señor ministro, queremos proponer: que viva con mi sueldo y yo con el de usted» y «somos docentes, no somos delincuentes», los sectores académicos recalcaron que la crisis salarial frena directamente el desarrollo de las instituciones.

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Laura Luciani Toro, profesora y exdecana de (FACES) enfatizó la urgencia de recuperar el poder adquisitivo. «Estamos aquí una vez más luchando por nuestras reivindicaciones, esperamos que el Ejecutivo Nacional entienda que sin salario se puede trabajar», expresó.
Asimismo, Maydoli Villegas, secretaria de organización de la Asociación de Empleados de la Universidad de Los Andes (AEULA), informó que esta protesta forma parte de un movimiento nacional respaldado por la comunidad merideña. La actividad ha sido denominada «la amnistía por el salario», bajo la premisa de que el sueldo fue «encarcelado» hace cuatro años.
Villegas señaló que la aspiración del sector es un salario básico de entre 500 y 600 dólares. Ante las ofertas gubernamentales de montos inferiores, la dirigente enfatizó que «bono no es salario» y exigió al Gobierno Nacional el respeto a las normas contractuales, las cuales aseguró se han convertido actualmente en «letra muerta».
Por otra parte, Dionis Davila, secretario general de gremio de Profesionales y Técnicos Universitarios de la Universidad de Los Andes (SIPRULA) reafirmó el compromiso de los profesionales y técnicos. «Desde los gremios de toda Venezuela no descansaremos y por eso estamos en las calles exigiendo lo que nos corresponde», aseguró, subrayando que el objetivo final es que cada venezolano cuente con condiciones de vida dignas.
El Observatorio Penal Mérida se hizo presente en la actividad para acompañar a las asociaciones civiles y organizaciones de trabajadores en el reclamo de sus derechos. Sarita Montiel, presidenta del observatorio, reafirmó la necesidad de que cada trabajador goce de un salario digno, tal como lo establecen la Declaración de los Derechos Humanos, la Constitución de la República y la Ley del Trabajo. Montiel enfatizó que esta exigencia no solo abarca a los trabajadores activos, sino también a los jubilados y pensionados, quienes merecen una vida con dignidad. Al respecto, declaró:
«Ya basta de ser prácticamente la cenicienta de toda Latinoamérica y del mundo, porque tenemos un salario de menos de un dólar»
La dirigencia gremial ha dejado claro que la defensa de las condiciones laborales es una constante necesaria para garantizar la vida y el trabajo digno en el país.

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