EEUU sanciona a Tomoko Akane, presidenta de la CPI, y avanza en plan para desmantelarla
La Oficina de Control de Activos (OFAC) del Departamento del Tesoro también sancionó al abogado senegalés Abdoulaye Seye. Akane tiene principalmente funciones institucionales y de representación de la corte, mientras que Seye parece haber supervisado investigaciones sobre la financiación de asentamientos israelíes en Cisjordania
Estados Unidos anunció este martes 18 sanciones para la presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), Tomoko Akane, en lo que supone un nuevo paso dentro de la campaña del Gobierno del presidente, Donald Trump, para desmantelar el tribunal.
La Oficina de Control de Activos (OFAC) del Departamento del Tesoro anunció en un comunicado que sanciona a Akane y también a Abdoulaye Seye, abogado senegalés de la fiscalía en la CPI, a partir de hoy, y que permitirá operaciones limitadas con cuentas asociadas a ambos para poder liquidar operaciones pendientes hasta el 17 de septiembre.
Como es habitual, la OFAC indicó que EEUU también sancionará transacciones con «cualquier entidad en la que una o varias de las personas mencionadas anteriormente posean, directa o indirectamente, ya sea individual o conjuntamente, una participación del 50% o más».
Como presidenta de la CPI, Akane tiene principalmente funciones institucionales y de representación de la corte, mientras que Seye parece haber supervisado investigaciones sobre la financiación de asentamientos israelíes en Cisjordania o al suministro de armas a colonos, un área especialmente sensible para Washington, que no reconoce la legitimidad del tribunal.
Al conocer la medida, la Corte Penal Internacional advirtió que las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra la presidenta del tribunal y un miembro de la Fiscalía «socavan el Estado de derecho» y ponen en riesgo el orden jurídico internacional.
«Cuando se amenaza a los actores judiciales por aplicar la ley, lo que se pone en riesgo es el propio orden jurídico internacional», señaló la CPI en una breve reacción remitida a la prensa internacional en La Haya.
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«La Administración Trump ha sido clara: la Corte Penal Internacional (CPI) es un tribunal supranacional corrupto y profundamente politizado que ha abusado maliciosamente de su autoridad y se ha extralimitado en su mandato. No toleraremos su ataque a la soberanía estatal», explicó por su parte el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.
El anuncio de hoy está en línea con lo adelantado en julio por el propio Rubio, que prometió endurecer la campaña para desmantelar la corte en semanas venideras.
Trump declaró abiertamente la guerra al tribunal al retornar al poder el año pasado, y en febrero firmó una orden ejecutiva que calificaba distintas iniciativas de la CPI como una «amenaza» para la seguridad nacional.
En concreto, la orden pone la diana en las investigaciones de la CPI sobre el ejército de EEUU en lugares como Afganistán y las órdenes de detención que la corte emitió contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por supuestos crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en Gaza.
Hasta la fecha, la Administración Trump se ha amparado en esta orden para sancionar a fiscales y jueces de la CPI, así como la Relatora Especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Palestina, Francesca Albanese, y a tres organizaciones palestinas de derechos humanos.
EEUU no reconoce la jurisdicción de la corte para juzgar a sus ciudadanos al no haber firmado nunca el estatuto de Roma, y el Gobierno Trump aplica la misma tesis para Israel y sus ciudadanos, al tampoco ser firmante.
Con información de la agencia EFE
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