EEUU hizo lobby en Suiza para librar de cargos a Alejandro Betancourt
The Washington Post reveló que altos funcionarios estadounidenses interfirieron en el proceso judicial en Suiza contra Alejandro Betancourt, quien actúa como intermediario entre la Casa Blanca y Caracas, para poner fin a las restricciones de viaje impuestas al empresario
Altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos intervinieron ante las autoridades de Suiza para resolver la investigación penal contra el empresario Alejandro Betancourt y evitar que se le imputaran cargos, según reveló una investigación publicada por The Washington Post.
Betancourt, de 46 años, ha enfrentado demandas e investigaciones en Estados Unidos, España, Suiza y Venezuela por presunto blanqueo de capitales vinculados a tramas de corrupción en PDVSA.
El año pasado fue arrestado dos veces en Reino Unido: primero, tras una orden de detención emitida por España en el marco de una investigación relacionada con blanqueo de capitales, y en noviembre, a petición de Suiza. Durante meses, Betancourt tuvo prohibido salir del país mientras las autoridades suizas consideraban su extradición.
Sin embargo, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas extranjeras el pasado 3 de enero, Washington comenzó a presionar a las autoridades suizas para que resolvieran su caso contra Betancourt.
Según reveló el medio estadounidense, en enero el subsecretario de Estado Christopher Landau se puso en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza en relación con Betancourt. Un mes después, la entonces fiscal general Pam Bondi habló con el fiscal general suizo sobre la investigación. Igualmente, Todd Blanche, entonces fiscal general adjunto, participó en una llamada con fiscales suizos.
«Blanche comentó a los participantes en la llamada que para Estados Unidos era importante que Betancourt tuviera libertad para viajar, y que preferiblemente el caso se resolviera sin sanciones penales. En la llamada también participó Colin McDonald, fiscal general adjunto de la división nacional de lucha contra el fraude, quien, según fuentes cercanas, también intervino en otras dos llamadas entre los abogados de Betancourt y la fiscalía suiza, preguntándoles si Betancourt tendría que ir a prisión en caso de declararse culpable, y cuándo y adónde podría viajar», indica el reportaje del Post.
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En mayo, Suiza retiró su solicitud de extradición a Reino Unido y se levantaron las restricciones de viaje. La fiscalía suiza declaró ese mismo mes que la investigación seguía activa y solicitó su detención en otro lugar.
Casi simultáneamente, prorrogó la orden de arresto internacional contra Betancourt, y las autoridades suizas enviaron una solicitud al Departamento de Justicia para que lo arrestaran en EEUU, pero no se ha tomado ninguna medida al respecto.
En junio, por petición de Caleb Orr, subsecretario para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales de EEUU, Betancourt recibió una visa de entradas múltiples por un año, permitiéndole viajar en repetidas ocasiones a EEUU y Venezuela para coordinar acuerdos del sector energético.
El padrinazgo de la Casa Blanca ocurre en un contexto donde Alejandro Betancourt se ha consolidado como un intermediario clave entre la administración de Donald Trump y el gobierno interino de Delcy Rodríguez. Mauricio Claver-Carone, quien hasta hace poco se desempeñaba como asesor extraoficial sobre Venezuela, ha descrito a Betancourt como un «aliado importante».
A través de la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) —antigua Petrozamora—, Betancourt elevó la producción de 18.000 a casi 200.000 barriles diarios en dos años, convirtiéndose en el segundo mayor productor privado del país.
El largo historial de corrupción de Alejandro Betancourt
De acuerdo con Transparencia Venezuela, Alejandro Betancourt amasó su fortuna muy joven a través de su empresa Derwick Associates de Venezuela S.A. Logró 12 contratos en menos de 14 meses para la construcción de plantas eléctricas en distintos estados del país, sin que su empresa mostrara trayectoria comprobada en la ejecución de obras civiles.
El gobierno del entonces presidente Hugo Chávez pagó a la empresa $2.900 millones en presuntos sobreprecuos, según cálculos de la ONG. Varias de las plantas prometidas nunca funcionaron y, hasta el sol de hoy, el país sigue sumido en una grave crisis eléctrica. La investigación que se abrió en Venezuela cerró en 2015, bajo el argumento de que no había pruebas que demostraran alguna irregularidad en las contrataciones.
En EEUU, Alejandro Betancourt está identificado como conspirador en el esquema Money Flight, que asciende a $1.200 millones desfalcados a PDVSA. La investigación, denominada derivó en cargos por lavado de dinero en el sur de Florida contra el primo de Betancourt, Francisco Convit, y funcionarios venezolanos que presuntamente recibieron sobornos para facilitar el plan. La defensa de Betancourt ha rechazado reiteradamente las acusaciones de lavado de dinero.
Shane Stansbury, exfiscal del Distrito Sur de Nueva York, calificó de «desconcertante ver a un hombre que fue objeto de una importante investigación por lavado de dinero convertirse en beneficiario de un trato favorable de Washington». Para analistas citados por el Post, el caso evidencia cómo los acuerdos para reactivar el crudo venezolano han quedado envueltos en opacidad.
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