EEUU cambia la jugada y releva a Laura Dogu por un diplomático «operativo»
El Departamento de Estado sustituye a Laura Dogu por John Barrett, un diplomático con trayectoria en seguridad y justicia en Centroamérica, lo que marca un cambio en la política de transición que se ha gestado tras la captura de Maduro
El gobierno de Estados Unidos inició el proceso de relevo en su misión diplomática en Venezuela. Laura Dogu concluirá sus funciones como encargada de Negocios en Caracas para dar paso a John Barrett, quien ha sido designado para liderar la delegación estadounidense en el país.
Barrett se traslada a la capital venezolana tras cumplir labores en la embajada de EEUU en Guatemala, en un movimiento que busca dar continuidad a la normalización de las relaciones bilaterales y comerciales retomadas entre ambas naciones tras la captura y extracción de Nicolás Maduro.
Laura Dogu no tuvo una gestión ordinaria: fue designada como encargada de Negocios el 22 de enero de 2026 —apenas semanas después de la incursión militar del 3 de enero— y tras su llegada a Caracas el 31 de enero, bregó con las tensiones inmediatas de la poscaptura y, posteriormente, lidió con el nacimiento de la relación entre Delcy Rodríguez y Donald Trump. Fue el puente durante los días inciertos que marcaron el inicio de este año y la cara visible de la normalización de las relaciones.
Dogu se va tras cumplir el objetivo de la Casa Blanca de estabilizar el flujo energético y supervisar el desmantelamiento de centros de detención como El Helicoide, a cambio de una flexibilización de sanciones que ella misma coordinó. No obstante, organizaciones de derechos humanos han cuestionado el alcance de esta medida, denunciando que, pese al anuncio oficial, aún persisten detenciones arbitrarias y que el recinto no ha sido clausurado en su totalidad, funcionando todavía como centro de reclusión para presos políticos.
Al respecto, Martha Tineo, directora de la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, informó que contabilizan la excarcelación de 709 personas después del 8 de enero de este año, pero quedan al menos 674 presos políticos en Venezuela, de los cuales 49 se encuentran en grave estado de salud.
¿Dogu, misión cumplida?
Bajo la supervisión de Dogu se materializó la llegada de insumos médicos y equipamiento hospitalario provenientes de Estados Unidos, una operación que Delcy Rodríguez calificó como un fruto temprano del diálogo con la administración Trump.
Sin embargo, el destino final y el impacto real de estos suministros en la red hospitalaria pública siguen siendo una interrogante. Aunque el arribo de los cargamentos fue televisado por VTV como una victoria del «desbloqueo», la falta de contraloría independiente y la opacidad en la distribución han impedido verificar dónde están.
En total, 71 toneladas de suministros médicos que, en teoría, aliviarían la crisis en los centros públicos. Según la encargada de Negocios de EEUU en Venezuela, Laura Dogu, estos suministros son parte de una estrategia para «promover el comercio y la autosuficiencia», alejándose del modelo de ayuda asistencialista tradicional.
Entrevistados por TalCual, el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Huniades Urbina; la presidenta del Colegio de Enfermería de Caracas, Ana Rosario Contreras, y el director de Monitor Salud, Mauro Zambrano, coinciden en una respuesta alarmante: desconocen el paradero del cargamento. No hay registros de ingreso en los principales hospitales ni una hoja de ruta clara por parte del Ministerio de Salud.
¿A dónde fueron a parar las 71 toneladas? Aunque medios estatales registraron la llegada de los vuelos en el marco de la «cooperación bilateral», la falta de transparencia gubernamental ha impedido que las organizaciones de salud verifiquen si el material llegó a manos de los pacientes o si quedó atrapado en depósitos oficiales.
Por otra parte, la diplomática coordinó los mecanismos logísticos para que la exportación de petróleo venezolano a refinerías estadounidenses se estabilizara en niveles récord, según ha dicho Trump. Sirvió de enlace directo para las liberaciones de ciudadanos estadounidenses y figuras políticas venezolanas. Lideró el proceso de reactivación física de la sede diplomática en Valle Arriba, que pasó de ser un edificio en servicios mínimos a un centro de operaciones comerciales y consulares.
En tanto, el nombramiento de Barrett no parece casual: su traslado desde Guatemala hacia Caracas sugiere una priorización de la agenda de seguridad y estabilidad regional que Trump ha pregonado en su reciente discurso del Estado de la Unión.
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Perfil de John Barrett
En Guatemala, Barrett lidió con temas de alto voltaje: migración irregular, redes de narcotráfico y el fortalecimiento de la justicia. Su perfil es el de un diplomático «operativo», menos enfocado en el protocolo y más en los resultados concretos.
Su llegada a Caracas coincide con la instalación de empresas estadounidenses que buscan recuperar terreno en la Faja Petrolífera del Orinoco.
Barrett recibirá una embajada que ya no opera desde el exilio (Bogotá), sino que está plenamente integrada a la dinámica de una Venezuela que intenta borrar su pasado reciente a fuerza de importaciones y acuerdos petroleros.
Le tocará lidiar con Delcy Rodríguez, quien ahora ahora llama «amigo» a Donald Trump, mientras intenta que la «etapa excepcional» de la historia venezolana se convierta en una estabilidad permanente para los intereses de la región.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





