Cámara de Turismo: El terremoto paralizó el principal motor económico de La Guaira
La Cámara de Turismo de La Guaira asegura que no basta con reconstruir hoteles: también deben recuperarse los servicios, la seguridad, la confianza y el capital humano para que el estado vuelva a levantarse

Un mes después del doble terremoto que sacudió La Guaira el pasado 24 de junio, la preocupación del sector turismo ya no es únicamente reconstruir hoteles. El desafío es recuperar un ecosistema económico completo que hoy permanece fracturado: playas sin servicios, comercios cerrados, infraestructura destruida, trabajadores que abandonaron el estado por miedo y miles de familias que todavía no saben cuándo podrán retomar su actividad.
El presidente de la Cámara de Turismo de La Guaira, Jesús Castellanos, aseguró que la actividad económica permanece paralizada entre 85% y 90%, una cifra que atribuye no solo a la destrucción física provocada por los sismos del 24 de junio, sino también al colapso de los servicios y la incertidumbre que persiste entre comerciantes e inversionistas.
«La infraestructura turística, hotelera y de servicios está totalmente colapsada. Han caído aproximadamente 10 hoteles de renombre y toda la estructura económica vinculada al turismo está sumamente impactada», afirmó.
A su juicio, la recuperación no dependerá únicamente de levantar edificaciones.
«Hay tres tiempos: corto, mediano y largo plazo. Ya estamos trabajando con las distintas cámaras en algunos proyectos, pero se requiere inversión, recursos y, sobre todo, recurso humano, porque mucha gente se ha ido de La Guaira por miedo a volver. Nosotros nos hemos quedado, no sé si por valentía o porque sentimos un gran amor por esta tierra», expresó.
Castellanos explicó que reactivar el turismo pasa por mucho más que permitir nuevamente el acceso a los balnearios.
Recordó que numerosos empleados de playas permanecen sin poder trabajar y que varias zonas continúan afectadas por fallas en los servicios públicos y daños en la infraestructura vial.
«Mientras la infraestructura esté colapsada, las vías no estén en condiciones y los servicios de agua potable, electricidad y aguas servidas sigan afectados, va a ser muy difícil que haya un arranque económico», sostuvo.
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Por ello, insistió en que las autoridades deben acompañar la recuperación post terremoto con medidas económicas que permitan la supervivencia de los comercios.
«El alcalde debería pensar en una exoneración de los impuestos municipales durante los próximos meses. El Seniat también tiene que tomar en consideración que estamos parados, que no hay actividad económica, que hay negocios cerrados y mucho desempleo», dijo.
Según explicó, el organismo tributario nacional ha indicado a los comerciantes afectados que presenten declaraciones en cero mientras permanezcan sin ingresos.
«Con el Seniat se ha conversado. Nos han dicho que bueno, que todos los comerciantes que estén afectados deben ir al Seniat y manifestar que no tienen actividad económica y hacer su declaración en cero para que el Seniat tome en consideración que en este tiempo no han generado renta, no han generado impuestos y todas esas personas que se sientan afectadas también acudir a rentas municipales que en este momento creo que está cerrado porque la electricidad está afectada, pero que tomen consideración que no pueden declarar ni pagar impuestos dada la magnitud del terremoto», detalló.
«Esta tragedia supera la de 1999»
Para Castellanos, el impacto económico del terremoto incluso supera el dejado por el deslave de Vargas hace más de dos décadas.
«En mi opinión personal, esta tragedia triplica y supera la de 1999 tanto en número de víctimas como en la destrucción de la actividad económica del estado», afirmó.
Explicó que el desastre golpeó precisamente las zonas que concentraban buena parte del movimiento turístico y comercial de La Guaira.
«La zona de Caribe era la más turística, donde estaban los kioscos, los restaurantes y la actividad vinculada a las playas. Catia La Mar era uno de los principales polos comerciales. Ambas quedaron devastadas», señaló.
Aunque destacó que algunos establecimientos han comenzado a reabrir en sectores menos afectados, advirtió que la recuperación del turismo dependerá también de ofrecer condiciones de seguridad para residentes y visitantes.
«Tengo amigos comerciantes cuyos negocios quedaron estructuralmente en pie, pero fueron saqueados. Eso no puede verse como un acto aceptable en una sociedad que habla de solidaridad», afirmó.
Reconstruir la confianza
Antes del terremoto, aseguró Castellanos, La Guaira atravesaba uno de sus mejores momentos para el turismo en años, impulsado por nuevas obras de infraestructura y un crecimiento sostenido de visitantes.
«Comenzábamos a ver la luz después de tantos años. Lamentablemente llegó este movimiento sísmico y nos vuelve a poner de rodillas», lamentó.
Aun así, considera que el estado podrá recuperarse si la reconstrucción va acompañada de políticas públicas que reactiven la economía.
«La Guaira siempre será un estado turístico. Pero necesitamos seguridad, reconstrucción y apoyo para que la gente vuelva a invertir, vuelva a trabajar y vuelva también a visitarnos», concluyó.
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