Brote de fiebre amarilla recuerda deuda del boletín epidemiológico: hay anuncios a medias
Ocho meses le tomó al Ministerio de Salud dar información sobre el nuevo brote de fiebre amarilla. El primer caso se registró en junio de 2025 y en febrero de 2026 es que se dignó a asomar cifras (a medias), a través del documento oficial «Fiebre Amarilla en Venezuela: Situación Actual, Alerta y Respuesta Estratégica».
Si aún contáramos con los boletines epidemiológicos —publicaciones semanales que incluían cifras de casos nuevos y muertes, además de análisis de brotes, tendencias, análisis y medidas de prevención sobre más de 90 enfermedades infecciosas en el país, no solo una, y que deberían publicarse semanalmente siguiendo lo establecido en la ley—, tendríamos más luces sobre cómo navegar el brote, pero el más reciente es de hace 10 años.
La última vez que vimos uno fue por allá a comienzos 2017, cuando el ministerio soltó los 52 boletines epidemiológicos de 2016 y los 26 que debía desde julio de 2015. Y lo hizo luego de casi dos años de silencio. La publicación fue bastante reveladora: aumento de la mortalidad materna e infantil, la reaparición de la difteria (erradicada en 1990, hasta ese momento) y una cifra escandalosa de muertes violentas (unas 28 mil). La decisión le costó el cargo a Antonieta Caporale, entonces ministra de salud, que salió expulsada del gabinete en cuestión de horas.
Ahora en 2026 tenemos un documento a medias, que no menciona, por ejemplo, el déficit de vacunación contra la fiebre amarilla. La cobertura de Venezuela fue de solo 71% en 2024, según cifras de organismos y expertos en salud, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que sea del 95%.
Las declaraciones de la ministra Nuramy Gutiérrez tampoco son las más detallistas. Confirmó que en 2025 hubo «algunos decesos» en el país por fiebre amarilla, pero prefirió no precisar la cifra para evitar que haya «pánico» en la población. ¿Gracias por pensar en nosotros?
Además, en las publicaciones oficiales, le han echado la culpa a un «brote regional».

Publicación distribuida por VTV y Minci en febrero de 2026b | Fuente: https://www.threads.com/@vtv_canal8/post/DVNBqoDDO4k
El Ministerio de Salud no es el único que está raspado en rendición de cuentas. La investigación Opacidad en Venezuela, una forma de gobernar, del medio de fact-checking EsPaja, y publicada en 2022, muestra que más de la mitad (64,22%) de los 47 documentos oficiales contemplados en su estudio (boletines, memorias y cuentas, cifras del Banco Central, estadísticas del INE, etc.), que debieron ser publicados entre 2010 y 2022, no se han difundido aún.
También el estudio revela que a partir de 2014 empezó el declive, con 34 publicaciones oficiales, para luego pasar a 31 en 2015 y solo a siete en 2016. Ese año justamente nuestro PIB cayó en un 18,6%; la inflación cerró en 800%; la pobreza extrema alcanzó al 82% de los hogares; el 74,3% de la población perdió peso de forma no controlada (promedio de 8,7 kg) y el 93% no tenía ingresos suficientes para cubrir alimentos básicos (Encovi 2016). Porque entre más profunda y escandalosa la crisis, mayor es el silencio de las autoridades.
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*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





