Bloomberg: El magnate detrás de la nueva apuesta de Trump por el petróleo venezolano
Alejandro Betancourt se ha convertido en una figura clave para la administración Trump en la búsqueda de acuerdos que impulsen la inversión de empresas estadounidenses en el sector petrolero de Venezuela
Un magnate venezolano que amasó una fortuna vendiendo turbinas eléctricas y extrayendo petróleo se ha convertido en el hombre de confianza de la administración Trump para promover acuerdos de «Estados Unidos Primero» para empresas estadounidenses favorecidas, mientras Washington busca ejercer una mayor influencia en Venezuela.
Alejandro Betancourt, un empresario con un historial controvertido que controla la principal productora independiente de petróleo de Venezuela, está ayudando a la administración estadounidense a identificar activos energéticos prometedores, evaluar cuellos de botella operativos y establecer contactos en la industria, según personas familiarizadas con su papel.
Betancourt está trabajando para facilitar una estrategia estadounidense que permita captar a pequeñas empresas petroleras independientes, dado que las grandes petroleras tradicionales se han mostrado reacias a invertir allí. En los últimos meses se han alcanzado varios acuerdos preliminares con compañías como Lionheart Capital y Pacific Coast Energy Co., conocida como PCЕС.
La información publicada por Bloomberg sobre Betancourt se basa en entrevistas con sus socios comerciales, funcionarios gubernamentales y asesores familiarizados con su trabajo. Estos solicitaron el anonimato porque no querían ser identificados al hablar de asuntos confidenciales, temían represalias o no estaban autorizados a hablar públicamente sobre el tema.
El surgimiento del magnate como figura central permite comprender cómo Washington está intensificando sus esfuerzos para incentivar a las empresas estadounidenses a extraer petróleo venezolano e invertir US$100.000 millones en el país.
Los acuerdos petroleros importantes siguen siendo esquivos, obstaculizados por complejas negociaciones con la empresa estatal Petróleos de Venezuela SA y las restricciones impuestas por las sanciones.
Ante la ausencia de licitación competitiva, el progreso es opaco. Esto le ha otorgado a Betancourt una enorme influencia en los círculos petroleros venezolanos, según fuentes cercanas, a pesar de años de, investigaciones en Europa, Estados Unidos y Venezuela por acusaciones de corrupción, lavado de dinero y fraude fiscal. Él ha negado cualquier irregularidad y nunca ha sido acusado de ningún delito.
Betancourt también es una figura destacada en el sector petrolero venezolano. Su empresa, North American Blue Energy Partners (NABEP), extrae unos 200.000 barriles diarios de crudo de los yacimientos cercanos al lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco, según una fuente cercana al asunto. Esto la convierte en la segunda mayor productora privada de Venezuela, después de Chevron Corp.
La semana pasada, una parte cercana a Betancourt acordó comprar la participación minoritaria en NABEP que poseía Harry Sargeant III, según fuentes familiarizadas con la transacción. Sargeant, un magnate petrolero de Florida, había sido objeto de críticas por parte de la oposición venezolana y aliados de Estados Unidos por supuestamente apoyar a Maduro.
Poco después de la firma del acuerdo con NABEP, el Departamento del Tesoro notificó al abogado de Sargeant que había bloqueado los activos de su sociedad holding offshore.
Betancourt declinó hacer comentarios. No fue posible contactar a Sargeant por teléfono ni correo electrónico a través de su empresa matriz, Global Oil Management Group, con sede en Florida. NABEP no respondió a la solicitud de comentarios.
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